Ir al contenido principal

El dístico de una promesa


Un dístico me obsesiona
de los pies a la cabeza:

-Nunca fue tan hondo el llanto
ni tan larga una promesa.-

¿Quién traería estos versos
a mi memoria incompleta?
¿De dónde venían las voces
que evocaban al poeta?

-Nunca fue tan hondo el llanto
ni tan larga una promesa.-

Tendré que buscar certeza
en esta tremenda angustia
avigorar todos mis pasos
y refrescarme el alma mustia.

Preguntaré a los vecinos
el significado ignaro
del dístico escurridizo
parco, etéreo, vago, avaro:

-Nunca fue tan hondo el llanto
ni tan larga una promesa.-

Si nada pueden decirme
de este dilema inquietante
recurriré a las iglesias
cual vagabundo viandante..

Entre la hostia y sermón
preguntaré a sacerdotes
acerca de los azotes
de la Santa Inquisición.

-Nunca fue tan hondo el llanto
ni tan larga una promesa.-

Si nada pueden decirme
si nada saben contarme
entre los himnos y hosanas
colgaré todas las ganas
de preguntar algo más.

Preguntaré a los veleros,
galeones y bergantines
y alcanzaré los confines
de nuestra lujosa Tierra.

Detendré la triste guerra
y el horizonte sereno
disolverá el veneno
que sembraran las querellas
y hasta al cielo y sus estrellas
ascenderé como un manto
derritiéndole el amianto
a crisoles venideros;
y ya no serán postreros
los lamentos que me aquejan
y me cantan y aconsejan:

-Nunca fue tan hondo el llanto
ni tan larga una promesa.-

Quién podrá darle respuesta
a tanto dolor reprimido
me quedaré tan dormido
-con dos parches en mis ojos-
que recogiéndome de hinojos
tomaré una larga siesta
disolviendo los abrojos
que causara la propuesta:

-Nunca fue tan hondo el llanto
ni tan larga una promesa.-

Y en mis sueños resabiados
hallaré sabias personas
-¿hechiceros y santonas?-
que darán por terminados
los problemas que me causa
-sin darme ni paz ni pausa-
este dístico pasado
¿de un recuerdo enamorado?:

-Nunca fue tan hondo el llanto
ni tan larga una promesa.-

Comentarios

Entradas más populares de este blog

La teoria politica de los Fruti Lupis y la revolucion de Sam el Tucan

Ayer en la noche mis hermanos Alex, Mateo y yo estabamos alimentándonos sanamente con mi vicio de los fruti lupis. Entonces nos preguntábamos si es que alguna vez habían existido los fruti lupis o si todo era producto de un delirio colectivo del pueblo mexicano. "El otro día pensaba en esto tambien" -comentaba Alex- "y supongo que debe haber una prueba de que habían existido, algo asi como que hubiera una caja, por ahí, que dijera así: Fruti Lupis". Al principio yo había dudado de mi memoria, seguro que todo era porque así escuchaba que decían los adultos cuando era chica. Digo, todavía no sabía leer (y mucho menos en inglés) cuando empecé a comer cereales coloridos y ultra azucarados. La cosa es que cuando Alex mencionó la palabra "caja" de repente un foquito se me prendio,  ¿ quien decia que no habia ninguna pinche caja de Fruti Lupis?. Sí....en algún momento, tal vez, sólo tal vez, existió una caja que decía Fruti Lupis. Pensemos bien. Todavía te cre...

Pros y contras

 Limpia tu mierda. Suena casi a frase de película. Es, de hecho, una frase de película, de varias seguramente. Y es que como en una película, a las personas nos gusta mucho sufrir de repente para mantener la trama interesante. Hoy me deprimí. A veces me gusta llegar arrastrando los pies mirando al infinito pensando que mi vida no puede ser peor, que las deudas y la vida me agobian, que estamos en medio de una pandemia que muchos dicen que no está fea pero sí está fea, y si me contagio nos morimos todos, que la vida no tiene sentido, que no hago nada bien, que soy torpe. Que todo lo que toco de algún modo lo convierto en lo que mis gatos me regalan en su caja de arena. ¿Por qué nací, por qué estoy aquí? Soy solo una coincidencia, un número, nada especial. Me duele vivir. No creí nunca y aún no creo tener nada malo. Desde que me han dicho que tengo cuál o tal cosa les puse nombre, como a un peluche, pero nada más. Siempre que los describen lo hacen como algo terrible. Puedes lleg...

Escribo cada vez menos

 Pues, eso. Escribo cada vez menos. Así pasa. Los artistas necesitan la tragedia para que la imaginación funcione como un combustible: muy amargo, corrosivo, eficiente. Pero es una pretención bastante grande considerarme artista porque todos tenemos un poco de todo, y en mis momentos artísticos de vez en cuando extraño la tragedia. Extraño el exceso. Extraño el drama. No porque estas cosas falten en mi vida cotidiana, si algo hay es material, pero no las veo con el mismo filtro de antes. Todo parecía digno de ser escrito, encendía un fuego en mi y mi abuso constante del alcohol y amoríos adolescentes me llevaba a historias estúpidas e interesantes. Ahora, sumida cada vez más en la medianía, agradezco que mis pocas tragedias se limiten a las experiencias humanas que antes me parecían el fin de mi existencia y no tenga que llenar libretas enteras mientras ruego por mi vida en algún país en guerra. Vaya vida holgada y facilota. De vez en cuando me gusta releer lo que he escrito y ve...