Ir al contenido principal

Como quebrar un espejo

-La campaña se ha terminado- dijo Brenda, mi jefa, casi como una disculpa
-Bueno, ¿y luego?
-Nosotros te llamamos si hay una nueva

"Nosotros te llamamos". Es como el "quedemos como amigos" de las situaciones laborales. No tuve más remedio que cobrar mi raquítico salario y largarme. En estos días la buena suerte me ha dado la espalda, y tampoco es que tenga yo una suerte estupenda. Me considero más que suertuda, afortunada en algunas ocasiones, sobre todo por el hecho que siempre desconfío cuando algo es demasiado perfecto, no sé si sea un defecto o una virtud. A menudo me dicen que debería dejar de desconfiar de todo y posiblemente tengan razón aunque en esta ocasión el optimismo no pueda servir de mucho. Perdí el año escolar por que al parecer no tengo grupo, acabo de perder el empleo y eso que apenas va comenzando mi etapa adulta. Es como esa crisis que se supone que te da a los 40 años cuando va a entrar la menopausia, pero antes de los veinte.

Muchas veces escuché decir que si se te atraviesa un gato negro tienes mala suerte, que si rompes un espejo, que si pasas debajo de una escalera, que si...vaya, un montón de cosas, hasta el karma, con tal de no tener que cargar con la culpa uno mismo. Y bueno, a lo mejor todo esto es karma o la ruptura del espejo antiguo que teníamos en el cuarto de mi madre
..................................................................................
.............................................................
...........................................
.............................
.............
Para ser una cretina, tener crisis antes de los veinte y haber quebrado infinidad de espejos, como ya dije no me va tan mal. El problema es cuando la vida te cobra más de lo que pide, y pasan cosas casi catastróficas y pagas más de lo que debes. Como ahora

Comentarios

Entradas más populares de este blog

La teoria politica de los Fruti Lupis y la revolucion de Sam el Tucan

Ayer en la noche mis hermanos Alex, Mateo y yo estabamos alimentándonos sanamente con mi vicio de los fruti lupis. Entonces nos preguntábamos si es que alguna vez habían existido los fruti lupis o si todo era producto de un delirio colectivo del pueblo mexicano. "El otro día pensaba en esto tambien" -comentaba Alex- "y supongo que debe haber una prueba de que habían existido, algo asi como que hubiera una caja, por ahí, que dijera así: Fruti Lupis". Al principio yo había dudado de mi memoria, seguro que todo era porque así escuchaba que decían los adultos cuando era chica. Digo, todavía no sabía leer (y mucho menos en inglés) cuando empecé a comer cereales coloridos y ultra azucarados. La cosa es que cuando Alex mencionó la palabra "caja" de repente un foquito se me prendio,  ¿ quien decia que no habia ninguna pinche caja de Fruti Lupis?. Sí....en algún momento, tal vez, sólo tal vez, existió una caja que decía Fruti Lupis. Pensemos bien. Todavía te cre...

Pros y contras

 Limpia tu mierda. Suena casi a frase de película. Es, de hecho, una frase de película, de varias seguramente. Y es que como en una película, a las personas nos gusta mucho sufrir de repente para mantener la trama interesante. Hoy me deprimí. A veces me gusta llegar arrastrando los pies mirando al infinito pensando que mi vida no puede ser peor, que las deudas y la vida me agobian, que estamos en medio de una pandemia que muchos dicen que no está fea pero sí está fea, y si me contagio nos morimos todos, que la vida no tiene sentido, que no hago nada bien, que soy torpe. Que todo lo que toco de algún modo lo convierto en lo que mis gatos me regalan en su caja de arena. ¿Por qué nací, por qué estoy aquí? Soy solo una coincidencia, un número, nada especial. Me duele vivir. No creí nunca y aún no creo tener nada malo. Desde que me han dicho que tengo cuál o tal cosa les puse nombre, como a un peluche, pero nada más. Siempre que los describen lo hacen como algo terrible. Puedes lleg...

Escribo cada vez menos

 Pues, eso. Escribo cada vez menos. Así pasa. Los artistas necesitan la tragedia para que la imaginación funcione como un combustible: muy amargo, corrosivo, eficiente. Pero es una pretención bastante grande considerarme artista porque todos tenemos un poco de todo, y en mis momentos artísticos de vez en cuando extraño la tragedia. Extraño el exceso. Extraño el drama. No porque estas cosas falten en mi vida cotidiana, si algo hay es material, pero no las veo con el mismo filtro de antes. Todo parecía digno de ser escrito, encendía un fuego en mi y mi abuso constante del alcohol y amoríos adolescentes me llevaba a historias estúpidas e interesantes. Ahora, sumida cada vez más en la medianía, agradezco que mis pocas tragedias se limiten a las experiencias humanas que antes me parecían el fin de mi existencia y no tenga que llenar libretas enteras mientras ruego por mi vida en algún país en guerra. Vaya vida holgada y facilota. De vez en cuando me gusta releer lo que he escrito y ve...