Ir al contenido principal

Cuentista callejero

Hay veces que un juego, una simple partida de "Gato" contigo mismo puede dejarte exhausto. Hay veces que un simple tropiezo te lleva inevitablemente a otro, y a otro. Son ocasiones en las que tienes un letrero de "imbécil" en la frente, pegado, cuando resulta que el criminal es más inocente que el juez, y éste más culpable que tus culpas propias. Cuando la sal de los labios de cualquiera calcinan, hacen daño, perturban, olvidan...cuando los cuentos ya no son sólo cuentos, y "gato" es más que un pasatiempo, una forma de paliar el aburrimiento. Es cuando todo tiene ese toque, ese impulso de preguntar ¿por qué?.
..................................................
...............................
.....................
.............
..........
...

"Érase una vez un niño" comenzaba aquella historia. "que se enamoró de una niña. Pero esa niña fue a dormir con el lobo feroz".

Se trata de tu propia historia, pensé, pero seguí escuchando.

"El lobo la seducía, le robaba su poca inocencia, al grado de que ella no salía de la cueva del lobo gallardo sin recibir su merecido premio corporal. El niño enamorado de la niña no tenía idea de las atrocidades tan seductoras que la niña había sufrido (o disfrutado)...y continuaba enamorado, locamente enamorado de ella.

"Imposible no estarlo. Ella era dulce, franca, hermosa y alegre como el cielo de abril. Sin embargo, un día al saber de las cosas que sucedían en la cueva del lobo, narradas con detalle por los labios seductores de esa niña. El niño, ingenuo, devastado por la noticia, decidió huir a un lugar donde las niñas no disfrutaran de los placeres con los lobos. Sin embargo, su angustia fue tan grande que, hasta ahora, a pesar de que han pasado años, ha aprendido a vivir con ese dolor..."

-Los lobos son sólo lobos- comenté- 
-...que te quitan lo poco que tienes en un instante...-

Imposible sentirse mejor... a lo mejor es suficiente
..................................................
...................................
.................
........
....
Si lo pudiste hacer mejor, no lo lamentes, nunca lo harás igual dos veces. Y nada importa lo suficiente. De alguna manera logré que mi mejor amigo adoptara también esta filosofía de vida, a pesar de que no es de las mejores ni de las más optimistas. Más bien a él le quedaba más la de "Cosecha lo que siembres". Pero Iván, como yo, se cansó de cosechar miserias y tener que saquear continuamente cultivos ajenos, pero también por fortuna en medio de la sequía siempre hay algo que lo vale. Y el Dios Bipolar en el que todos confiamos a veces insiste en pisotearme, quitar las fuerzas que me permiten seguir, el orgullo, la irreverencia, el coraje. Y mis escuderos me retienen con fuerza, aunque ellos mismos estén cayendo. Por que tengo a aquel niño enamorado del cuento, traído de un universo paralelo donde los lobos no son más que lobos, donde las niñas no son más que niñas. Donde las princesas son más humanas, acaso más pendejas pero menos ingenuas. Un juego de "Gato", un juego de azar, una moneda, aquel niño, uno que otro amigo

Imposible sentirse mejor...a lo mejor es suficiente


Comentarios

Tienes talento e imaginación, tu relato incluso me llevo a pensar y sentir emociones, no dejes de escribir eres buena haciéndolo
que frase tan chingona: "...no, uno no controla sus emociones. Pero nadie es lo suficientemente estúpido para no controlar sus acciones"

Entradas más populares de este blog

La teoria politica de los Fruti Lupis y la revolucion de Sam el Tucan

Ayer en la noche mis hermanos Alex, Mateo y yo estabamos alimentándonos sanamente con mi vicio de los fruti lupis. Entonces nos preguntábamos si es que alguna vez habían existido los fruti lupis o si todo era producto de un delirio colectivo del pueblo mexicano. "El otro día pensaba en esto tambien" -comentaba Alex- "y supongo que debe haber una prueba de que habían existido, algo asi como que hubiera una caja, por ahí, que dijera así: Fruti Lupis". Al principio yo había dudado de mi memoria, seguro que todo era porque así escuchaba que decían los adultos cuando era chica. Digo, todavía no sabía leer (y mucho menos en inglés) cuando empecé a comer cereales coloridos y ultra azucarados. La cosa es que cuando Alex mencionó la palabra "caja" de repente un foquito se me prendio,  ¿ quien decia que no habia ninguna pinche caja de Fruti Lupis?. Sí....en algún momento, tal vez, sólo tal vez, existió una caja que decía Fruti Lupis. Pensemos bien. Todavía te cre...

Pros y contras

 Limpia tu mierda. Suena casi a frase de película. Es, de hecho, una frase de película, de varias seguramente. Y es que como en una película, a las personas nos gusta mucho sufrir de repente para mantener la trama interesante. Hoy me deprimí. A veces me gusta llegar arrastrando los pies mirando al infinito pensando que mi vida no puede ser peor, que las deudas y la vida me agobian, que estamos en medio de una pandemia que muchos dicen que no está fea pero sí está fea, y si me contagio nos morimos todos, que la vida no tiene sentido, que no hago nada bien, que soy torpe. Que todo lo que toco de algún modo lo convierto en lo que mis gatos me regalan en su caja de arena. ¿Por qué nací, por qué estoy aquí? Soy solo una coincidencia, un número, nada especial. Me duele vivir. No creí nunca y aún no creo tener nada malo. Desde que me han dicho que tengo cuál o tal cosa les puse nombre, como a un peluche, pero nada más. Siempre que los describen lo hacen como algo terrible. Puedes lleg...

Escribo cada vez menos

 Pues, eso. Escribo cada vez menos. Así pasa. Los artistas necesitan la tragedia para que la imaginación funcione como un combustible: muy amargo, corrosivo, eficiente. Pero es una pretención bastante grande considerarme artista porque todos tenemos un poco de todo, y en mis momentos artísticos de vez en cuando extraño la tragedia. Extraño el exceso. Extraño el drama. No porque estas cosas falten en mi vida cotidiana, si algo hay es material, pero no las veo con el mismo filtro de antes. Todo parecía digno de ser escrito, encendía un fuego en mi y mi abuso constante del alcohol y amoríos adolescentes me llevaba a historias estúpidas e interesantes. Ahora, sumida cada vez más en la medianía, agradezco que mis pocas tragedias se limiten a las experiencias humanas que antes me parecían el fin de mi existencia y no tenga que llenar libretas enteras mientras ruego por mi vida en algún país en guerra. Vaya vida holgada y facilota. De vez en cuando me gusta releer lo que he escrito y ve...