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Hoy es un nuevo inicio

Desde el momento que desperté, me sentí en la necesidad de descolgar el viejo teléfono de mi recámara, marcar ese número tan conocido lleno de 7´s y decirte algo simplón, sin chiste y poco imaginativo como "estás más cerca de la muerte" o "ojalá sobrevivas más tiempo"...tú entornarías los ojos hasta casi voltearlos y me dirías algo mordaz, irónico, propio de tus conversaciónes. Nos enfrascaríamos en planear una salida tonta, una completa pérdida de tiempo, pero con una sonrisa en el rostro. Yo tardaría 50 minutos en llegar, y tú te exasperarías de mi impuntualidad. Pero ya no vivo en esa recámara, ya no tengo el teléfono descascarado, y he perdido tu pista en un lugar que ya no recuerdo. Mis días van y vienen y es dolorosa la similitud que tienen con lo que juré ya no ser, pero aquí estoy, sufriendo una partida que ni siquiera sucedió. ¿Cómo cambiamos tanto, como es que las cosas tuvieron que ser así? ¿Por que te necesito tanto? Es absurdo, y alarmante como el tie...
"Creo que tienes unos ojos muy lindos" dijo en la primera cita. Era verdad. Los ojos más hermosos son los que destilan inocencia y promesas. Esa primera cita supo que él no era para nada común. El cabello lacio, largo de él le provocó un escalofrío en la espalda. Su misterio y misticismo hicieron que esa noche fuera el mismo centro de sus sueños, sin saber que llegaría a convertirse en el mismo centro de su alma, hasta fundirse con ella. A esa cita le siguieron algunas más, con más promesas y quizá algún acto indecente. Probablemente algo inevitable. Semanas después él desaparecería sin dejar rastro alguno, ni el celular, ni mensajes en la red social. Probablemente estará ocupado, pensó nuestra heroína, ya me llamará. Pasó un día. Después dos. Y siguieron otros más sin mucho ánimo, parecieran burlarrse de ella como payasos sin talento. Una mañana particularmente linda se tornaría sombría después que ella, con una sonrisa descubriera el mensaje en su computadora, mandado por...

¿Cuándo?

 Siempre que iniciamos una nueva etapa hay un margen de error. Puedes fracasar, echar al vacío tiempo y esfuerzo mientras - quién sabe que fuerzas - se encargan de hacerte más miserable. O puedes triunfar y ver tranquilamente cómo uno a uno rus sueños van cumpliéndose, acoplándose como un perfecto rompecabezas. Hay variables que nunca podrás adivinar.  Mi miedo al fracaso es tangible. Lloro sin razón y me siento idiota. Valiente forma de afrontar las cosas. Sin embargo, el riesgo inminente de fracasar es también un tónico contra el vacío que siento actual, es decir, es algo nuevo que experimentar: yo ya no creo en mí. La alegría de una nueva oportunidad se ve empañada por un sin fin de temores. No sé si me irá bien o mal, algo ha hecho que desconfíe hasta de mis capacidades y maquilo ideas absurdas, una más tonta que la anterior. De repente me detengo y encuentro algo que me hace retroceder y por li menos, intentarlo. Ya no hay miedo, pero si una sórdida curiosidad por saber...

Nada

Estos días los he pasado sin tener conciencia de mí misma. O, más bien, teniendo demasiada conciencia de mí misma. Es un estado en el que no estás seguro que eres tú, y te preguntas constantemente cuántos eventos tuvieron que ocurrir para que estuvieses aquí, en este momento, preguntando tantas cosas. Sientes tu presencia de manera fantasmal, mirando todo a traves de un cristal empañado por el tiempo y las lágrimas, aprecias tu figura encorvada, como sin vida, un manchón apenas visible en la línea del tiempo, un grano de arena en la inmensidad de la nada, mirando torpemente los retazos de la misma alma, sin sentir nada, si acaso un ligero pinchazo de dolor en el pecho. Miras a los lados, te preguntas si alguien en alguna parte del mundo, al otro lado, se siente de la misma manera y sólo atinas a esbozar una leve sonrisa carente de sensaciones, como una torpe máquina a la que han tirado a la basutra por tener demasiados desperfectos. Por ser demasiado humana.  Apenas sé del amor, ...

¿Qué es lo correcto?

¿Qué separa lo incorrecto de lo correcto? ¿La moral? ¿la humanidad? Me pregunto mientras miro mi interior, que a pesar de que se derrumba, ya no siente dolor. Veo al rojo vivo de mis entrañas, mientras la sensación más ignominiosa se apodera de mi pecho, mientras un ente ajeno a mi cuerpo se pasea sobre mis órganos, se aloja en mi cerebro y destroza todo, mientras yo, sin inmutarme,  parezco ser ajena a este barullo. ¿Me ama realmente? me pregunto. Sí, me responde una vocecillla que reconozco como suya. Por que me ha enseñado y tratado de demostrarme que sí me ama. Yo daría la vida, pero, ¿él tambien? de eso ya no estoy tan segura. No sé como funcionan las relaciones normales. No se nada de lógica humana. No sé como hacer sentir mejor a una persona triste. Apenas me reconozco yo. ¿Qué es lo correcto? el respeto mutuo, claro está. La complicidad, el deseo carnal, el amor...tienes todo  eso, pero, hay algo más. Algo que carcome tus intentos por mejorar. Una cosa, una sombra, un ...

Donde habita el olvido II

Una vez me contó Un amigo común que la vió Donde habita el olvido. No sé a donde irá. No sé donde estará, ni que está pensando. ¿A quién te refieres? Pregunto a mi subconsiente. A ambos, respondo. Mi pianista está fuera de casa, por algunas horas que me parecn décadas. Me digo a mi misma que debo dejarlo ser, debo dejarle vivir la vida, pero esta necesidad de él me embriaga de una manera que no soy capaz de discernir. Hay una botella de ron en la alacena y me sirvo un trago. "para calmarme" me digo a mí misma. De ése le siguen varios más y una cerveza. No soy una alcohólica pero esta nostalgia, quizá, este sentimiento sin nombre, me agobia. No has estado más fuera que unas horas y siento que ha sido toda un vida. ¿Estoy enferma? No lo sé. ------------------------------------- -------------------- ------------- ------- Han pasado ya algunos ayeres desde mi época adolescente. No soy una anciana pero tampoco una niña. Mi actitud infantil sigue latente y lo seguirá, h...

Yo

Veo en un escaparate una blusa que me llama la atención y veo el precio. Pero las tallas van de la XXS a la S. "¿Tendrá esto en talla de Mujer-Que-Come?" Interrogo al dependiente. "No señorita, es la única que tenemos". Me considero muy bonita. Incluso hermosa. Las proporciones de mi cuerpo no me desagradan y me encanta disfrutar de los placeres de la vida. Sin embargo, escucho de todos lados: "Pero si te vistieras de esta forma...si te tiñeras el cabello robio, rojo tal vez...si dejaras tu actitud mamonsísima hacia los demás...si bajaras unos kilos...si sólo comieras más ensaladas...si utilizaras estos zapatos..." En definitiva debo convivir en una sociedad que se me antoja más bien  miserable,  Debo seguir un camino ya trazado por la moral y las costumbres y no salir de ahi. Entonces, decido caminar junto a alguien que me quiera sin todas esas máscaras, sin esos kilos y kilos de maquillaje y sin esa actitud sumisa a la que estoy obligada por fines la...